En 2014, cuatro agricultores de Benamaurel decidieron sembrar pistachos en plena crisis económica. Lo que empezó como una apuesta arriesgada en un cultivo prácticamente desconocido en Granada se ha convertido en un éxito comercial rotundo. Romualdo González y Miguel Ángel Carrión, dos de los socios fundadores de Pistalgra, recuerdan entre risas cómo les llamaban «locos» por cultivar en tierras consideradas las peores del pueblo.

De la construcción al oro verde del Altiplano
Romualdo González llegó al pistacho tras quedarse sin trabajo en la construcción. Después de un intento fallido de emigrar a Suiza, decidió buscar futuro en un terreno agrícola de sus padres en las Maralas. «¿Pistachos en las Maralas? si esa es la peor tierra del pueblo», le advertían los vecinos. Pero González investigó, se formó en Ciudad Real y contrató a un experto castellano-manchego para asesorarse.
Miguel Ángel Carrión, empresario del sector de la automoción, se sumó al proyecto en 2014 con el objetivo de lograr ingresos extra para pagar los estudios universitarios de sus hijos. «Empezamos cuatro locos que íbamos a descubrir América, estudiamos mucho, trabajamos, arriesgamos y ganamos», resume Romualdo González, que hoy preside la SAT Pistalgra.
Una década de esfuerzo que hoy da frutos
Los primeros años fueron de incertidumbre, fuerte inversión y trabajo sin ver resultados inmediatos. «Nos hemos dado tantos porrazos… Ir de la mano de alguien que sepa es fundamental al principio o te aburres», reconoce González. Pero la perseverancia ha dado frutos: la campaña 2026 promete con el pistacho a ocho euros el kilo, y «los que nos llamaban locos ahora están sembrando», afirman orgullosos.
Pistalgra recibe hoy pistachos de agricultores de Benamaurel, Caniles y otros pueblos del Altiplano. La cooperativa lava, pela, seca y controla todo el proceso hasta el tostadero. Según datos recogidos por Ideal, el cultivo exige condiciones climáticas muy específicas: las plantas necesitan recibir 1.100 horas de frío por debajo de 7 grados en seis meses y 3.600 horas de calor.
Calidad mundial desde la Hoya de Baza
Carrión se muestra especialmente satisfecho con los resultados. «Hoy puedo decir que lo he conseguido; el pistacho les está pagando los estudios a mis hijos. Estamos contribuyendo a crear riqueza en el Altiplano y hemos conseguido pistachos con la mejor calidad del mundo, tenemos un productazo», afirma. Cada árbol produce aproximadamente dos kilos de pistacho, y la demanda mundial crece sin cesar.
El clima semidesértico de la Hoya de Baza ha demostrado ser ideal para este cultivo, que requiere mucho conocimiento técnico y una poda exigente. Hasta hace apenas una década, el pistacho ni siquiera figuraba en las estadísticas agrícolas oficiales de Granada. Hoy, la provincia lidera la expansión de este cultivo en Andalucía, según datos de la Junta, y Pistalgra trabaja a pleno rendimiento procesando la cosecha en las primeras 24 horas tras la recogida.
Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
