En Tiena, pedanía de Moclín que apenas supera los 900 habitantes, una pequeña tienda está cambiando el concepto de comercio rural. El Armario de Hera, regentado por Isabel, ofrece a las vecinas de esta localidad granadina una experiencia de compra que hasta ahora solo encontraban en la capital: ropa de estilos variados, complementos, cosméticos y perfumes, con la atención personalizada que solo puede dar el comercio de proximidad.

Del amor al emprendimiento en un pueblo de Granada
Isabel llegó a Tiena «por amor», como ella misma cuenta. Conoció a su marido Alejandro en las fiestas del Cristo del Paño de Moclín y decidió quedarse en esta pedanía del área metropolitana de Granada. Con dos hijos, Hugo y Valeria, buscaba una forma de trabajar sin renunciar a estar presente en su crianza. La solución fue El Armario de Hera, un negocio que le permite compaginar su faceta profesional con la vida familiar: mientras atiende a las clientas, sus hijos hacen los deberes en la sala de estudio que tiene sobre el local.
Estilo y cercanía para las mujeres del municipio
«Quería una tienda para que las mujeres de aquí, que son muy estilosas y coquetas, se sintiesen orgullosas», explica Isabel. El escaparate del Armario de Hera se integra en el paisaje de casas rurales, pero su interior rompe con la idea tradicional de tienda de pueblo. Bolsos —su verdadera pasión, confiesa—, pulseras, pendientes, collares y prendas cuidadosamente conjuntadas en maniquíes componen un espacio que nada tiene que envidiar a las boutiques urbanas.
El trato cercano es clave. «Aquí la gente viene y busca una atención personalizada», subraya. Muchas clientas se han convertido en amigas, y el nombre del negocio —en honor a Hera, diosa griega protectora de las mujeres y la familia— es un homenaje a todas ellas y a las madres emprendedoras.
Para quienes buscan moda con un enfoque similar, Confecciones Araceli en Padul lleva medio siglo vistiendo al Valle de Lecrín con el mismo espíritu de cercanía y tradición.
La vida en Tiena: paz, naturaleza y comunidad
Isabel y Alejandro apostaron por la vida en Tiena por la tranquilidad, la ausencia de prisas y la esencia de lo rural. «Aquí todos nos conocemos y nos cuidamos. Eso es algo que solo te da la vida en un pueblo», asegura. Disfrutan de las rutas por el campo, los encuentros en el parque y las fiestas en honor a la Virgen de las Mercedes, donde los vecinos se reúnen hasta el amanecer.
«En Tiena tenemos todo lo que queremos, no echamos de menos nada de la gran ciudad», concluye. Una filosofía de vida que también refleja su negocio: lo mejor de la ciudad, con el alma del pueblo.
Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
