Granada quiere recuperar la histórica rogativa del Cristo de San Agustín a las Angustias

GranadaGranada quiere recuperar la histórica rogativa del Cristo de San Agustín a las Angustias

El Arzobispado de Granada, junto a varias hermandades y la Federación de Cofradías, trabaja desde hace dos días para recuperar una tradición con casi cuatro siglos de historia: una rogativa que lleve al Santísimo Cristo de San Agustín hasta la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias como respuesta a los recientes terremotos que han sacudido la ciudad y su área metropolitana.

La iniciativa, impulsada por el arzobispo José María Gil Tamayo, pretende hacer confluir al Sagrado Protector y a la Patrona de Granada en un acto que tiene precedentes históricos documentados en 1635, 1750 y 1757, cuando la ciudad recurrió a ambas devociones ante calamidades públicas como sequías, plagas o epidemias, según informa Ideal.

Un proyecto en marcha con muchas piezas por encajar

El acto todavía no está cerrado. Su organización exige coordinar a las corporaciones e instituciones implicadas, acordar una fecha, definir el recorrido litúrgico y resolver aspectos patrimoniales, técnicos y de seguridad. Si la propuesta se materializa tal y como se plantea, el Cristo partirá de la Catedral, donde se encuentra con motivo de la exposición ‘Kerygma’, y será llevado en procesión hasta el templo de las Angustias.

Los temblores han entrado en la intimidad de muchas familias granadinas. Está el miedo de quien piensa primero en sus hijos, de quien llama a sus padres mayores para comprobar que se encuentran bien o de quien se acuesta preguntándose si la tierra volverá a moverse durante la noche. Esa inquietud ayuda a comprender por qué, en momentos como este, una parte de Granada vuelve la mirada hacia las devociones que acompañaron a la ciudad en algunas de sus horas más difíciles.

Tres precedentes históricos documentados

El antecedente más cercano se remonta a mayo de 1757, cuando una plaga de langosta castigaba la Vega y ponía en peligro los cultivos de los que dependía el sustento de gran parte de la población. El Cristo de San Agustín fue trasladado hasta la iglesia de las Angustias, donde la Virgen esperaba preparada en andas. La documentación acredita el encuentro entre ambas devociones, aunque no permite asegurar que completaran una procesión conjunta.

En 1750, una prolongada sequía amenazó los campos y el abastecimiento. La decisión de trasladar al Cristo hasta las Angustias necesitó el acuerdo del Ayuntamiento, el prior de los Agustinos Calzados, la hermandad y la comunidad religiosa. La celebración incluyó misa cantada, sermón y procesión general, con la Ciudad alumbrando con hachas y los religiosos acompañando con velas.

El primer episodio documentado data de mayo de 1635. Entonces fue la Virgen de las Angustias la que acudió hasta el convento de los Agustinos Calzados, donde se veneraba el Crucificado, ante otra grave sequía. El cronista Francisco Henríquez de Jorquera recogió en sus ‘Anales de Granada’ que la aparición de la lluvia alteró lo previsto para la rogativa conjunta.

Protector de la peste, Patrona de los terremotos

El Cristo de San Agustín ostenta el título de Sagrado Protector de la Ciudad de Granada desde la peste de 1679, cuando la capital recurrió al Crucificado durante una de las epidemias más terribles de su historia. El Ayuntamiento estableció un voto que continúa renovándose cada año.

La Virgen de las Angustias quedó especialmente vinculada a los terremotos tras los devastadores seísmos que afectaron a Andalucía en diciembre de 1884. El 7 de enero de 1885, el Ayuntamiento de Granada acordó celebrar anualmente un voto de acción de gracias a la Patrona por haber quedado la capital libre de la devastación sufrida por numerosas localidades de la provincia.

Una expresión colectiva ante el miedo compartido

Para quien no comparte la fe, una procesión de rogativas puede resultar difícil de interpretar en una sociedad del siglo XXI. Sin embargo, los obispos del Sur de España han explicado que estas manifestaciones forman parte de los sentimientos, las costumbres y la vida común de los pueblos andaluces. El papa Francisco ha definido la piedad popular como una espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos, mientras que León XIV agradeció a las cofradías que conservaran vivo «el gran patrimonio de la piedad popular».

Más allá de su dimensión religiosa, las rogativas fueron también una manera de compartir el temor, acompañar a quienes sufrían y convertir una preocupación individual en una expresión colectiva. Una rogativa no obliga a creer a quien la contempla, pero sí invita a reconocer lo que significa para quienes participan en ella y el lugar que estas manifestaciones han ocupado en la historia y la identidad de Granada.

La posible salida del Cristo no sustituye la actuación de técnicos, administraciones o servicios de emergencia. Pertenece a otro ámbito: el de quienes ante el miedo concreto buscan sostén en la tradición y la fe. Si finalmente llega hasta las calles, no será una reproducción exacta de aquellas celebraciones históricas, pero pertenecerá a la misma historia: la de una ciudad que ante la adversidad vuelve la mirada hacia sus grandes devociones.

Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

Esto te interesa

Noticias populares