El salto de alegría de Granada en la final del Mundial alteró el movimiento de la Tierra

GranadaEl salto de alegría de Granada en la final del Mundial alteró el movimiento de la Tierra

La euforia que vivió Granada el pasado domingo durante la final del Mundial de fútbol no solo quedó en el recuerdo colectivo, sino que dejó huella literal en los registros sísmicos de la ciudad. Investigadores del Instituto Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos de la Universidad de Granada detectaron alteraciones significativas en el movimiento de la Tierra provocadas por miles de granadinos saltando al unísono en momentos clave del encuentro.

Cuatro acelerómetros captaron la vibración colectiva

Según explica María Mercedes Feriche Fernández-Castanys, responsable del estudio, los acelerómetros instalados en el Campus de Cartuja, la Facultad de Ciencias, la de Traductores y el Parque de las Ciencias registraron una aceleración «especialmente intensa» del movimiento del suelo en tres momentos puntuales: el gol anulado a Nico Williams en el minuto 95, el tanto de la victoria de Ferran Torres en el 106 y, sobre todo, el pitido final que coronó a La Roja como campeona del mundo.

«La causa es mucha gente saltando a la vez», señala Feriche. La investigadora detalla que estos aparatos, conectados a la Red Sísmica de Andalucía, son capaces de detectar no solo terremotos, sino cualquier alteración significativa del «ruido de fondo» que emite constantemente la superficie terrestre por causas humanas como el tráfico, los motores o el aire acondicionado.

Un registro anecdótico pero revelador

Feriche recuerda que en ocasiones anteriores estos sensores han servido para identificar incidentes inesperados, como el desplome nocturno de un muro cerca del campus de Cartuja, que quedó registrado con precisión horaria pese a no haber testigos presenciales. Durante la final del Mundial celebrada en el Palacio de Congresos y en miles de hogares y bares granadinos, el fenómeno se repitió en ciudades de todo el país.

«Es una llamativa forma de medir la euforia que provoca un acontecimiento que moviliza y hace saltar de alegría a toda España», destaca la geóloga, quien aclara que se trata de un estudio «anecdótico» que no puede compararse con un seísmo real. La magnitud registrada fue insignificante en comparación con un terremoto y, además, su duración fue sumamente breve.

Geofísica con sentido del humor

«La Geofísica también tiene cosas divertidas», confiesa Feriche, quien habitualmente se dedica junto a su equipo a trabajos de prevención sísmica, prospección arqueológica, búsqueda de recursos hídricos y estudios del subsuelo en situaciones de emergencia como las tormentas del último invierno.

Los acelerómetros empleados, del tamaño de una caja de zapatos y firmemente anclados al suelo con tornillos para evitar desplazamientos, han alcanzado tal grado de sofisticación que ahora son capaces de registrar no solo grandes seísmos, sino también temblores relativamente pequeños o, como demostró el domingo, estallidos colectivos de alegría futbolera.

Según informa Ideal, este curioso fenómeno científico pone de manifiesto cómo un acontecimiento deportivo puede movilizar literalmente a toda una ciudad hasta el punto de hacer temblar la Tierra bajo sus pies.

Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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