El entorno de Plaza Nueva y Reyes Católicos está viviendo un verano para olvidar. Más de una decena de cortes eléctricos prolongados han paralizado las cocinas de restaurantes y bares en pleno servicio de cenas, dejando a los clientes sin aire acondicionado, sin platos y sin posibilidad de pagar. La causa: el transformador de la calle Almireceros está saturado y el circuito de baja tensión que alimenta la zona no soporta la demanda actual.
Pérdidas económicas y reputacionales
Establecimientos como La Piccola Carmela, La Vinoteca, Los Manueles, La Buena Vida y Bodegas La Mancha y Castañeda acumulan pérdidas que superan los 20.000 euros en algunos casos. José Fernández Orantes, propietario de La Piccola Carmela, detalla que han documentado diez cortes en nueve días este verano, con interrupciones de hasta dos horas y cuarenta minutos entre las siete y las once de la noche. «La mayoría de nuestros clientes son turistas que visitan Granada una sola vez. Si su única noche aquí acaba en un apagón, ésa es la imagen que se llevan de la ciudad», lamenta, según recoge Ideal.
El daño no se limita a la facturación del día. Las reseñas negativas en plataformas digitales se acumulan, afectando la reputación de negocios que no pueden controlar el problema. «La reseña negativa no se la ponen a Endesa, nos la ponen a nosotros», añade Fernández Orantes, que ha presentado doce partes de incidencias ante la distribuidora.
Un problema estructural que se arrastra desde hace dos años
Los hosteleros insisten en que no se trata de un fallo puntual. Daniel Torres, de Bodegas La Mancha y Castañeda, subraya que el problema se arrastra desde hace más de dos años y se agudiza cada verano. «Mandamos quejas, escritos y ni caso. Y siempre pasa en los momentos más inoportunos, en horas punta», afirma.
La explicación técnica apunta a que el circuito está sobrecargado debido al aumento de viviendas de alquiler vacacional y aparatos de climatización en un barrio cuya red eléctrica sigue dimensionada para la demanda de hace dos décadas. Alberto Ruiz-Chena, propietario de La Vinoteca, describe la situación como «frustrante»: «Se te corta el aire y la extracción de la cocina y te paraliza. Necesitamos apoyo para conseguir una solución urgente».
Endesa promete soluciones, pero aún sin plazos
Desde Endesa confirman que el circuito de baja tensión está sobrecargado y aseguran que la solución definitiva —que requiere nuevas canalizaciones y tendido— ya está proyectada, aunque pendiente de permisos administrativos. La compañía también trabaja en una solución provisional para reforzar la red, pero los hosteleros no confían en los tiempos. «Te pegas 30 minutos al teléfono para que te atiendan», critica Leo Oracium, del bar La Buena Vida, que pierde entre un 20 y un 30% de la facturación cada vez que se va la luz.
Imagen de Granada en juego
Sandra Bailón, directora de los Restaurantes Los Manueles, advierte del daño colectivo: «No solo los restaurantes sufrimos el daño, damos mala imagen de Granada, de que no estamos preparados». Los empresarios reclaman que la Federación de Hostelería y las administraciones presionen para acelerar la solución. «Que se dimensione la red a lo que este barrio consume hoy, no a la de hace veinte años», exige Fernández Orantes.
En un verano ya complicado por las altas temperaturas y la reciente serie de terremotos que ha afectado a la provincia, los apagones añaden una presión adicional a un sector que depende de la confianza del turista internacional.
Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
