Guía definitiva para entender la protección solar: mucho más que echarse crema

GranadaGuía definitiva para entender la protección solar: mucho más que echarse crema

Protegernos de la radiación solar es fundamental si queremos reducir el riesgo de cáncer de piel, lesiones cutáneas y manchas. Aunque esta máxima vale para todo el año, el verano resulta especialmente crítico por el tiempo que pasamos al aire libre y la intensidad de los rayos. Ante la variedad de formatos, etiquetas y alternativas, la dermatóloga Maribel Martínez resuelve las dudas más frecuentes y ayuda a entender qué hay detrás de cada protector solar.

Ilustración editorial sobre el concepto de protección solar y cuidado de la piel en verano
Ilustración generada con IA

Cómo leer la etiqueta del protector solar

El famoso SPF (Factor de Protección Solar) mide la protección frente a la radiación UVB, principal responsable de las quemaduras. Según explica Martínez, este factor calcula cuánta radiación ultravioleta adicional puede recibir la piel protegida antes de quemarse. Así, un SPF 50 significa que la piel puede soportar aproximadamente cincuenta veces más radiación UVB antes de sufrir daños.

Un SPF 15 filtra alrededor del 93 % de la radiación, el SPF 30 el 97 %, el SPF 50 cerca del 98 % y el SPF 100 alrededor del 99 %. Aunque las diferencias son pequeñas a partir del treinta, la especialista recomienda usar siempre el cincuenta.

Los rayos UVA, relacionados con el fotoenvejecimiento, las manchas y el cáncer, requieren atención aparte. Para saber si el producto incluye esta protección, hay que buscar su símbolo: un círculo con las letras UVA dentro. Martínez aclara que este sello garantiza que la protección UVA es, al menos, un tercio de la protección UVB.

Filtros químicos frente a filtros minerales

Existen dos grandes tipos de filtros solares: los químicos (también llamados orgánicos) y los minerales o físicos. Los primeros absorben la radiación solar y la transforman en energía térmica, mientras que los segundos —como el óxido de zinc o el dióxido de titanio— actúan reflejando y dispersando parte de la radiación.

Todos los protectores que se comercializan conforme a la normativa europea son igual de seguros, según la doctora. Sin embargo, si hay intolerancias, irritaciones, piel sensible o si se aplican en bebés, los filtros minerales se toleran mejor. Respecto a los disruptores endocrinos presentes en algunos productos, Martínez señala que la investigación continúa y las autoridades revisan constantemente los ingredientes. En cualquier caso, los beneficios de una adecuada protección solar son claramente superiores a los riesgos teóricos que circulan en redes sociales.

Crema, spray, bruma o barra: el formato importa

La variedad de formatos es enorme: sprays, brumas, geles, barras, lociones… Todos pueden usarse como protección principal sin problema y son eficaces, pero las cremas ofrecen una cobertura más uniforme. Por eso, según la especialista de la clínica Dermaenea de Vitoria, las cremas siguen siendo la mejor opción para la primera aplicación del día.

Las pieles grasas suelen sentirse más cómodas con geles o fluidos ligeros de absorción rápida, mientras que las secas prefieren texturas cremosas. Las barras son útiles para zonas como la nariz, los labios, los pómulos o las cicatrices; los sprays funcionan mejor en superficies grandes como piernas y brazos, y las brumas resultan un gran recurso para aplicar sobre el maquillaje. El problema, advierte Martínez, es que la mayoría tiende a usar menos cantidad de la necesaria cuando utiliza estos formatos en spray, por lo que conviene ser especialmente generoso.

Reaplicar, clave para mantener la protección

Da igual el formato elegido: pasado un tiempo, la reaplicación es fundamental. Cuando se está al aire libre, debe reaplicarse cada dos horas y siempre después del baño o de una sudoración intensa, indica la dermatóloga.

Fotoprotección oral: un complemento, no un sustituto

La fotoprotección en cápsulas o pastillas existe y es un recurso interesante, pero con limitaciones. Se trata de preparados ricos en antioxidantes y compuestos que ayudan a reforzar los mecanismos naturales de defensa de la piel frente a la radiación. Suelen incluir vitamina C, E, D y B3, además de carotenoides o polypodium leucotomos, un extracto de helecho tropical con propiedades antioxidantes.

Se recomienda empezar a tomarlas al inicio de la primavera y mantenerlas todo el verano. Pero —y este es un gran pero— nunca sustituyen a la protección tópica.

Sentido común y prendas con SPF

Las medidas de protección físicas son, a menudo, las grandes olvidadas, pero resultan las más eficaces. Esto incluye buscar la sombra en las horas centrales del día, utilizar sombreros de ala ancha, gafas de sol homologadas y prendas adecuadas. Cada vez hay más marcas que indican el SPF en la ropa, algo particularmente interesante para quienes practican deporte al aire libre o tienen problemas en la piel.

Según la información publicada por Ideal, la fotoprotección va mucho más allá de usar crema solar: es una combinación de productos, formatos, hábitos y sentido común que permite disfrutar del sol granadino sin comprometer la salud de la piel.

Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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