El patio elíptico del museo de CajaGranada Fundación acogió una velada musical que demostró que la música contemporánea puede conectar con el público cuando se selecciona cuidadosamente el repertorio. El Numen Ensemble ofreció un concierto que, según recoge el diario Ideal, transitó entre obras que representan los clásicos del siglo XX y que forman parte del legado sonoro de la pasada centuria.

Un programa que desafía prejuicios
Programar música contemporánea en festivales con público tradicionalmente clásico representa un desafío, pero la apuesta del Festival Internacional de Música y Danza de Granada resultó acertada. El espectacular marco del patio elíptico, iluminado con columnas de tonos cálidos, proporcionó el escenario perfecto para un repertorio exigente que comenzó con la hipnótica ‘Spiegel im Spiegel’ del compositor estonio Arvo Pärt.
La celesta de Miyriam Sotelo y la viola de Johan Rondón inauguraron la noche con esta pieza de cadencia envolvente que rompió la calurosa atmósfera de la velada. La obra, un juego de espejos entre ambos instrumentos, sirvió de introducción durante diez minutos antes de que el Numen Ensemble tomara el escenario completo.
De Kurtág a Feldman: un viaje sensorial
El programa continuó con el ‘Omaggio a Luigi Nono’ de György Kurtág, un homenaje al compositor italiano que visitó este mismo festival en varias ocasiones al final de su vida. Construida a partir de textos de las poetas rusas Anna Ajmátova y Rimma Dalos, la pieza dibujó sensaciones casi palpables a través de ráfagas musicales que evocaban el agobio, el cansancio y el dolor.
Bajo la dirección de Héctor Eliel Márquez, coro, soprano, alto, percusión, viola y celesta acometieron ‘The Rothko Chapel’ del neoyorkino Morton Feldman. Esta pieza sinestésica, ejecutada apenas en un susurro, sumergió al público en una atmósfera que evocaba la contemplación de obras de arte, con las voces femeninas del coro llevando el peso sonoro de la interpretación.
De Ligeti al Renacimiento
El concierto prosiguió con ‘Lux aeterna’ de Ligeti, la inquietante obra que alcanzó fama mundial tras su inclusión en la banda sonora de ‘2001: una odisea del espacio’. Con el coro situado en la pasarela y el director abajo, la pieza demostró su carácter hipnótico en el espacio único del museo.
Para finalizar, el exuberante ‘Himno a la madre de Dios’ de Taverner y el ‘Spem in alium’ del compositor renacentista Thomas Tallis —con el coro dispuesto en círculo— completaron un programa que transitó desde la contemporaneidad hasta el Renacimiento, demostrando que estos clásicos contemporáneos son ya parte fundamental del repertorio universal.
El público granadino, tradicionalmente amante de los repertorios clásicos, respondió con entusiasmo a una propuesta que desafió prejuicios y demostró que la música del siglo XX tiene ya su lugar entre los grandes clásicos de la historia musical.
Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
