Orazio Bellettini: «No hay territorio sin riqueza gastronómica para construir futuro»

GourmetOrazio Bellettini: «No hay territorio sin riqueza gastronómica para construir futuro»

Orazio Bellettini, ingeniero agrónomo y presidente de la Fundación Fuegos, defiende una tesis rotunda: cualquier lugar del planeta posee recursos gastronómicos suficientes para impulsar su desarrollo territorial. Lo sabe por experiencia propia. Tras dos terremotos que asolaron Manabí —región costera y de montaña de Ecuador—, decidió regresar a su tierra natal con una visión: convertir la gastronomía local, patrimonio identitario manabita, en motor de reconstrucción y futuro.

Ilustración editorial sobre reconstrucción comunitaria a partir de ingredientes gastronómicos locales
Ilustración generada con IA

Bellettini intervino como ponente en el Congreso Internacional de Turismo Gastronómico No Urbano Discover-Eat, celebrado en Sigüenza, donde compartió el proceso que llevó a Manabí a obtener la designación de Región Gastronómica Mundial 2026. Su relato, recogido por 7Caníbales, traza el camino desde la devastación hasta el reconocimiento internacional, pasando por la creación de Iche, instituto de formación culinaria, restaurante y vivero de emprendimiento.

De la emigración forzosa a la apuesta por la gastronomía

El primer seísmo, en 1998, coincidió con el fenómeno de El Niño y un virus que paralizó la acuicultura camaronera, sector clave en Manabí. Setenta mil personas emigraron. Bellettini encontró trabajo en Quito en el ámbito de la cooperación al desarrollo, donde aprendió a trabajar con comunidades indígenas en la Amazonía ecuatoriana. Pero en 2016, un segundo terremoto golpeó nuevamente su región de origen.

Con su esposa embarazada de su primera hija, el ingeniero tomó una decisión poco habitual: regresar. «Pensé que Manabí debería afrontar esta crisis como una oportunidad para reinventarse», explica. La gastronomía, elemento identitario compartido por todos los manabitas, se le presentó como el vector de transformación. Junto a una cocinera estadounidense autora del libro de cocina ecuatoriana más vendido del país, un canadiense vinculado al movimiento gastronómico peruano de Gastón Acurio y su propia esposa, constituyó la Fundación Fuegos.

Iche: cinco años para sembrar esperanza

La propuesta educativa era ambiciosa. Inspirados en el modelo peruano, apostaron por un instituto que combinara formación práctica, restaurante escuela y espacio de emprendimiento. Encontrar el terreno adecuado —en el punto de encuentro entre mar y montaña—, conseguir financiación y construir el proyecto llevó cinco años. Diez bancos rechazaron el crédito antes de que el undécimo aceptara. La cooperación italiana aportó fondos para equipamiento y becas iniciales.

Cuando Iche abrió en 2021, un experto colombiano en desarrollo territorial confesó a Bellettini que, de haberle consultado previamente, le habría dado apenas un 5% de probabilidades de éxito. «Estas cosas no ocurren en América Latina fuera de las grandes ciudades, y esto estaba en la periferia de la periferia», reconoció el especialista, según relata el propio Bellettini.

Cinco años después, Iche ha graduado siete promociones de estudiantes que llevan «un mensaje de cambio dondequiera que vayan». Más de 70.000 personas han visitado el espacio desde todo Ecuador. El proyecto está en transición para convertirse en Instituto Tecnológico de Educación Superior, con programas de 24 meses y titulación homologada, que incluirán especialidades en turismo gastronómico y contenido alimentario.

Del aula al reconocimiento internacional

El impacto de Iche permeó rápidamente en la sociedad ecuatoriana. Ministros de Cultura y Turismo, alcaldes y líderes empresariales visitaron las instalaciones. El Instituto Internacional de Gastronomía, Cultura, Artes y Turismo (IGCAT) animó a Manabí a presentar candidatura como Región Gastronómica Mundial, pero para ello era necesario constituir un comité multisectorial.

Bellettini fue puerta por puerta: Gobierno provincial, universidades, cámaras empresariales, centenares de empresas locales. En un país donde, según reconoce, «la desconfianza entre sectores público y privado es alta y los proyectos colaborativos cuestan muchísimo», logró el respaldo del prefecto de Manabí, Leonardo Orlando, pese a las reticencias iniciales de algunos asesores.

La semana que el jurado de IGCAT visitó la región, Ecuador sufría racionamiento eléctrico con cortes diarios de medio día. «Yo decía: ¿Cómo nos van a dar así la designación?», recuerda Bellettini. Pero la pasión, el compromiso y la transformación visible convencieron al jurado. Manabí obtuvo el título de Región Gastronómica Mundial 2026.

Un modelo replicable en cualquier territorio

El presidente de Fuegos defiende que su modelo es exportable a cualquier contexto geográfico. «No hay territorio en el mundo que no tenga riqueza gastronómica para construir a partir de ella», sostiene. Da igual, argumenta, el nivel de desarrollo económico o la diversidad de recursos: lo importante es generar una visión compartida y sumar esfuerzos intersectoriales.

Preguntado por Venezuela, país con gran patrimonio culinario y donde el sector gastronómico mantiene un fuerte compromiso solidario, Bellettini considera «perfectamente aplicable» su enfoque. «En todo lugar hay cultura, en todo lugar hay productos, en todo lugar hay expresiones gastronómicas que hacen única a esa sociedad», concluye.

La experiencia de Manabí demuestra, según su impulsor, que incluso desde la devastación —y con limitaciones estructurales severas— la gastronomía puede funcionar como palanca de cohesión social, identidad territorial y desarrollo económico sostenible.

Fuente: 7Caníbales · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

Esto te interesa

Noticias populares