Los vecinos de Belicena celebran misa en un antiguo secadero de tabaco tras los daños del terremoto

GranadaLos vecinos de Belicena celebran misa en un antiguo secadero de tabaco tras los daños del terremoto

La misa de domingo en Belicena, uno de los tres núcleos urbanos de Vegas del Genil, ha mudado de escenario. En lugar del templo habitual, los feligreses se reúnen ahora en un antiguo secadero de tabaco que la familia Cabrera cedió al Ayuntamiento hace más de veinte años y que funciona como centro de interpretación del entorno agrícola vegueño. La razón: los terremotos que han golpeado Granada y su área metropolitana han provocado daños estructurales severos en la iglesia del Cristo de la Misericordia, un templo centenario levantado sobre lo que fue un antiguo cementerio musulmán.

Ilustración de un secadero de tabaco tradicional con luz natural filtrándose por los ladrillos
Ilustración generada con IA

Grietas y traslado del culto

El padre Eudo, párroco también de Ambroz y Purchil, ofició la eucaristía en este espacio singular con «un lleno bastante aceptable», según recoge la crónica de Ideal. El edificio religioso presenta cuatro grietas en uno de los arcos principales, daños en la torre del campanario y fisuras visibles en la fachada, por lo que ha sido precintado y clausurado. La imagen del Cristo de la Misericordia, venerada en el templo, permanece ahora custodiada en los salones parroquiales a la espera de las obras de rehabilitación.

El sacerdote ha explicado que técnicos del Arzobispado y del Consorcio de Seguros ya han inspeccionado la iglesia para elaborar un informe de daños. «Con cada temblorcito esas fisuras se van agrandando», advirtió el párroco al término de la misa, en la que enfocó su homilía al amor, la fraternidad y la resiliencia comunitaria ante el miedo.

Lágrimas, recuerdos y el secadero más bonito de la Vega

Entre las sillas de plástico dispuestas para la ocasión estaban Nieves Ariza y Lourdes Garzón, dos vecinas muy vinculadas al templo. Nieves, exenfermera, rompió a llorar al hablar de la iglesia donde fue bautizada y que sintió «derrumbarse» la noche del seísmo principal. Lourdes, hija de la antigua sacristana, no ha sido capaz de mirar las grietas desde su casa, desde donde se ve la torre dañada. «Yo aprendí a andar en la iglesia. Dentro», confesó emocionada.

También estaban presentes Mercedes, Josefina y Rosario Cabrera, herederas del secadero que acoge ahora el culto. «Era el más bonito de toda la Vega, nunca imaginamos que estaríamos aquí en una misa», reconocieron. Durante la consagración, sonó el canto de un gallo al fondo, sumando una nota rural inesperada a la ceremonia. La luz se filtraba por los huecos geométricos de los ladrillos que en su día favorecían el secado de las hojas de tabaco, el cultivo emblemático de esta zona de la Vega granadina.

Horizonte de reconstrucción

No se sabe cuántos domingos más los vecinos de Belicena tendrán que rezar bajo las vigas de madera del secadero. El padre Eudo se muestra «abierto a sugerencias» en la gestión del proceso de restauración y confía en que la ayuda económica del Consorcio llegue pronto. «De aquí saldrá un resurgir; el que tiene fe alivia el dolor», concluyó el sacerdote ante una comunidad que, pese al miedo y las grietas en su iglesia, ha demostrado no resquebrajarse.

Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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