El escape de cloro registrado el pasado domingo en la tienda Leroy Merlin del centro comercial Nevada supuso el debut operativo del nuevo equipamiento para emergencias NRBQ (nucleares, radiactivas, biológicas y químicas) de los Bomberos de Granada. Durante la intervención, que obligó a desalojar la tienda y cortar temporalmente la circulación del metro, los agentes desplegaron por primera vez los voluminosos trajes aislantes de color naranja y verde fosforito que han llamado la atención de los granadinos.

Una inversión provincial de 800.000 euros
Según informa Ideal, el jefe del Servicio de Extinción y Prevención de Incendios del Ayuntamiento de Granada, Gustavo Molina, ha explicado que el cuerpo ya estaba preparado para afrontar este tipo de riesgos, pero ahora incorpora «la última tecnología para una mejor protección de la población y de los propios agentes». La nueva Unidad de Riesgos Tecnológicos, bautizada como URT-1, ha sido financiada con fondos Unespa gestionados por la Diputación Provincial, con un coste aproximado de 800.000 euros.
El vehículo especial está equipado con bombas para trasvasar productos peligrosos, equipos capaces de detectar y analizar sustancias nocivas, una unidad meteorológica, sistemas de comunicación para trabajar con trajes encapsulados y las herramientas necesarias para la posterior descontaminación de todo el material utilizado. Además, el servicio ha adquirido doce equipos de protección individual (EPI) antigás, cada uno con un valor de 1.700 euros.
Tres niveles de protección según el riesgo
Los bomberos granadinos utilizan básicamente tres tipos de EPI en función del riesgo al que se enfrentan. El nivel 1 corresponde a los equipos habituales para extinguir incendios, cuando hay riesgo de inflamación pero sin contacto con productos tóxicos. El nivel 2 se emplea cuando hay sustancias nocivas pero no se va a intervenir directamente con ellas. Y el nivel 3, los nuevos trajes NRBQ, son estancos y protegen frente al contacto, aerosoles y emanaciones de cualquier sustancia en forma líquida, sólida o gaseosa.
El proceso de enfundarse estos equipos es complejo y siempre requiere la ayuda de dos compañeros: hay que ajustarse guantes y botas, calzarse el casco y cargar la mochila con el equipo de respiración autónomo antes de sellar completamente el traje. Rafael Portero, uno de los bomberos de guardia, ha demostrado el procedimiento completo ante el periódico, señalando que el mayor inconveniente es el estrés térmico: «¡Lavín, qué calor!», exclamó al ser liberado del traje, cuando la temperatura interior superaba los 50 grados.
Autonomía limitada y protocolo de seguridad
Molina ha explicado que estos trajes tienen dos limitaciones principales: el estrés térmico que genera estar en su interior y el suministro de aire. La botella proporciona autonomía para unos 25-30 minutos en un régimen de trabajo de 60 o 70 litros de aire por minuto, pero hay que descontar el tiempo invertido en colocarlo primero y descontaminarlo después. «Siempre hay que trabajar con un margen de seguridad: por eso el margen es limitado, para acciones muy concretas», ha subrayado.
Por este motivo, mientras unos agentes trabajan protegidos por el traje NRBQ, otros compañeros están conectados con ellos por radio ante cualquier incidencia y un «grupo SOS» permanece preparado para sustituirles en cualquier momento. Los trajes incorporan además un sistema de «hombre muerto», de manera que si el bombero se queda quieto, una alarma comienza a sonar para alertar a sus compañeros de que algo va mal.
Formación continua y servicio provincial
El jefe de Bomberos ha destacado que la Unidad de Riesgos Tecnológicos llegó al servicio hace pocos meses y hasta ahora han estado equipándolo y formando al personal. «Ahora mismo estamos en proceso de formación en el uso del vehículo al resto de compañeros por los que están más dedicados al grupo NRBQ», ha explicado Molina. La unidad dará servicio a toda la provincia de Granada.
El servicio cuenta con 200 bomberos en total, con trece de guardia permanente en el Parque Norte y doce en el Sur. La nueva unidad les permite atender «cualquier tipo de situaciones en que nos enfrentamos a un producto que desconocemos y cuyos efectos pueden ser perjudiciales a través de las vías respiratorias o la piel», ha resumido el responsable. Entre las emergencias para las que están preparados figuran fugas o vertidos de productos químicos tóxicos, escapes de material biológico como virus o bacterias peligrosos, y accidentes con fuentes radiactivas industriales o médicas, como las máquinas de rayos X, PET o TAC de los hospitales.
Según informa Ideal, Molina ha recordado que el primer paso en cualquiera de estas emergencias es siempre la prevención y, una vez detectado el peligro, el análisis de los riesgos para diseñar la intervención más adecuada.
Fuente: Ideal · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Vogranada con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
